«Entrevisto y oído» de Cornvcopia con la poeta Cristina Miranda

Nuestra primera tertulia de la segunda temporada dentro del programa «Entrevisto y oído» fue de especial interés, enfocado en la investigación, creación y traducción, de la mano de Cristina Miranda. Podemos denominarla como poeta, cantautora, traductora y hacedora, entre otros miles de términos. Empezamos el evento con una breve introducción por parte de Pedro J. Plaza. Descubrimos que en 2010 Cristina participó en diversos talleres de escritura en la Térmica y la Universidad de Málaga, entre otros. Desde 2011 forma parte de «Bocacalle», perteneciente al Ateneo de Málaga. Dedica gran parte de su vida a la traducción y acaba de terminar en este 2019 su tesis de doctorado: «Recreaciones poéticas de El Quijote en español y portugués; 1605-2015», en cotutela con la universidad de São Paulo.

Su trayectoria poética llamaba la atención al presentar un dilema: No sabía si escribir en portugués o español. Decidió marcharse a España en 1998 para empezar un doctorado en la Universidad de Salamanca. Fue de viaje a Barcelona por primera vez y acabó por mudarse a Málaga para continuar la vida académica. A pesar de estar tantos años fuera de su país natal, la influencia brasileña sigue formando gran parte de su inspiración y flujo creativo. Se mencionan figuras como Fernando Pessoa y José Saramago, los cuales influyeron en su manera de escribir.

Seguidamente pasamos al recital del primer poema de la tertulia, llamado «De hojas y frutos»:

Son los folios y las hojas
plegadas de los libros
los que acogen la mirada ya cansada
de la niña arrepentida.
El arrepentimiento activo,
si verdadero,
supone siempre
esa mirada hacia atrás
el repaso de los errores
la reparación de los daños,
irreparables.
El pasado, dicen, atrás se queda
armazón surrealista
de un futuro que tambalea
olvidado en un vitral borroso,
en blanco y negro.
La niña arrepentida
mira los frutos sobre la mesa y sonríe.
Uno dulce, dulce
lleno de un delicioso jugo desconocido
y otro de fina piel, exótico
y expuesto a la vida.
Pero los frutos tampoco duran para siempre
Son atrapados por otras bocas
hambrientas de presente y vida.
Los frutos están allí y la niña arrepentida
sabe que no puede protegerlos
después de la cosecha.

Continuando con las preguntas de Pedro se trataron temas como las diferencias del portugués brasileño, la forma de estructurar poemas, como está relacionado su escritura con la traducción y finalmente, anticipado por el público, el origen y desarrollo de su tesis doctoral. Según apunta Cristina las recreaciones poéticas de El Quijote que realiza no son meras reescrituras; son recreaciones donde coge la inspiración y lo actualiza al momento concreto, pues El Quijote es aplicable como ejemplo cuando se va a tratar sobre temas como, por ejemplo, la justicia y la locura.

Cristina cierra la tertulia recitando las adaptaciones mencionadas anteriormente, en español y en portugués. Entre las últimas preguntas, la poeta nos propone la participación en talleres de poesía como forma eficaz de aprendizaje, y el público abre un debate acerca de la palabra portuguesa «saudade» y la dificultad que existe en su traducción.

He aquí el poema conclusivo de la tertulia:

Yo entiendo un poco de hombres
Menos de mí misma.
Muchas veces sombra de pasos rotos
A ratos, luz de novedades ambiguas.
Aquél que vive distante
Pero que cerca, en mí, habita
Otro que me llena de hijos
Que nunca nacen, muertos de pena
Muertos de asco y vergüenza, ajenos…
Hace mucho que corté la ruta
Hacia mi vientre fecundo
Hacia mi ser más real y logrado
Y lo cambié por este cuerpo saciable,
Sociable, harto de manos de ginebra y cerveza
De risas de pozo profundo
Ecos en espiral de manos que no alcanzan
Ser lo que yo quiero,
Lo que ellos quieren.
No entiendo de dioses
Como Eliot,
Ni de ríos, ni de mares
De superlunas tampoco
Pero me afectan, me cambian el deseo
De ya no desear.
Si meto mis dedos por entre tus rizos
Por entre tu barba de hilos confusos
Lo que quiero arrancar es tu rabia
Tu mentira líquida y escuálida
Que me arrastra floja, pegajosa
Hacia el sumidero de tu boca.
Mi padre nunca ha tenido barba
Nunca ha tenido la carga
De amar seres que sí tienen sitio.
Rizos sí, tuvo, y rabia también
Y miedo de morir
Sin amar.
Me encantas, me encantas, me encantas
Más mantra que frase
Gatillo de mis labios
Saco roto de intenciones fallidas.
Me cuesta comprender…
Amamos más de forma irracional
Sin palabras, con nanosentimentos,
Por instinto, pero con vino.

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