Jesús Baena: «Raíz de mi derrota»


Raíz de mi derrota

Por Jesús Baena Criado

Parte III

 

I

Como las sombras yacen en la tierra reflejando un corazón sincero,
así crucé mi pecho de esperanza.

Donde el olivo muerto aguarda la noche,
y su rama moribunda es la raíz del sueño, donde el olivo muerto
muere sus pasos en los ojos y recibe los golpes del invierno
recibo mi silencio envenenado.

Aquí la sutura cortando mi cuerpo.

Aquí mi boca que como un cáliz recibe las aguas del océano
profundo y oscuro penetrando en mi vientre
haciendo de mí una tormenta inacabable
que esparce su espuma y su sal por todo mi ser:
un agua roja que cruza el tiempo, una sangre antigua
que ladra en cólera.

Son esos perros la noche que cruzan ahora mi cuerpo.

II

Recuerda cómo el misterio cerraba los mares, una niebla
feroz que muerde el silencio y sangra.

Así como las sombras yacen en la tierra y se hunden
empapa la amargura mi garganta
y solo es frío mi voz.

Donde vive el reflejo aún late el recuerdo arrancando la piel,
abriendo mi carne el metal encendido del miedo.

Vuelca el fuego al niño y a lo lejos una figura anticipada:
era la muerte en tus ojos, tus manos
eran la bandeja de plata.

Teme el olvido como a un faro apagado
y desea romper tu barco entre las rocas:
nadie llevará un olivo entre sus manos:
ofrece tu pecho seco a la muerte.

III

Allí nace una llanura de hojas muertas,
donde crece la raíz de mi derrota:
su tallo aún tierno vence al aire y la tormenta,
danza entre las sombras del pasado, grita en el silencio de su nombre
que se esparce como una ceniza prematura.

Verde en una tierra envejecida se alimenta
de mis senos secos, de la sangre seca, de mi sangre.

Maduro será un olivo muerto extraño en la llanura
y mis huesos las espinas que se clavan.

Latirá el fuego en las entrañas como quema el sol la tierra
y recordaré tus manos, y recordaré la muerte en tus ojos.

Latirá el fuego en la noche, y arderé todo yo esperando
que me cubran esas sombras que abrigan a los muertos.

Latirá el misterio de la niebla, y correrán los perros por la orilla
ladrando en mi cuerpo, hiriendo la noche.

Latirá el agua en mi cáliz estancada, quieta, la antigua imagen
de la infancia.

Y así moriré, como las olas rompen en mi pecho una tras otra,
recibiendo los golpes del invierno como las sombras yacen en la tierra.

 

Estos poemas de «Raíz de mi derrota» de Jesús Baena están publicados en la revista ETC nº14. Puedes consultarla de forma gratuita en este enlace.

ETC nº 14

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