La realidad pactada 

Que la realidad estaba pactada,
nos dimos cuenta al querer hacernos con otra.
No se pudo.
No se pudo hacer más.
Cualquier cosa nos hubiera servido,
cualquiera.
Pero no.
Podría haber ocurrido un despido procedente,
una falsa enfermedad, una  mínima descendencia,
o una muerte fulminante.
Pero no.
Podría haber llegado por ti, o a través de mí,
o incluso por terceras personas.
Pero no.
La realidad siempre tuvo claro su camino.
En realidad, la realidad siempre fue la de siempre
mientras cada uno iba dejando de ser uno mismo.

Carta

«Ya sabemos
que una herida carece de elocuencia:
no pronuncian sus labios
la razón del dolor
o el nombre del verdugo».
F. R. NOGUERA

Herida Diana:
Todas aquellas fechas que juntos lanzamos,
           con sus días y sus noches,
a aquel mundo que hicimos nuestro,
           caen aquí, secas,
como horas abatidas por el tiempo.
Ahora sé bien que la distancia que se guarda
                   en lugar fresco,
se conservará para toda la vida.
En momentos como este,
           me aferro impunemente
contra las horas gigantes,
flotando en esta espera neumática,
           acunado por este vaivén de todo lo perdido.
Ahora,
cuando veo lo rápido que no ha pasado nada,
pienso si podré seguir acompañándome,
si podré seguir sosteniendo este firmamento
            con sus fechas encendidas.
    Si podré seguir
—sin más—
habitando bajo este calendario abovedado
que tan fijamente
                   —desde ti—
                                                                                 me mira.

 

Mito de Sísifo 

A Rebeca con cine de verano
Después de que dejaras caer un beso desde tu boca,
como el que dona su cuerpo a la Ciencia,
yo, Sísifo enamorado, corría raudo a llevártelo rodando
—inútilmente—
                            hasta tus labios escarpados

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