Antonio Parra

Poemas. Selección Autor

ALGÚN DÍA
Ese día en el que ya no vuelva a la jubilosa luz
que se palpa crecer en los bordes del agua,
un signo, como señal brevísima, acuñará tu olvido
cual abierta cicatriz del canal derramándose.Aunque veas la vestimenta rota de las estaciones
sobre el estilete del mármol del desbaratado puente,
el hábil artificio de las ramas del decir, envolverán
con su engaño el incendio de mi voz deshabitada.

Y en la noche decayendo, cuando la alondra duerma,
un acogedor silencio señalará mi paso como huella
indeleble, y en el agónico hilo de tu desolada forma,
vagará mi sombra en los días perdidos y acabados.

(De Elogio del olvido 2013-2014)

CUANDO SEPAS
Acechando las puertas por si abren sus pétalos,
van tus ojos buscando la tenue luz de los sueños,
y su ahogada presencia que pugna por dejarte
yace entre la porcelana rota a los pies de la mesa.

Y está la casa oscura e hinchada la madera
del óxido de los años y la sequedad del tiempo,
y ese inhabitable otoño con su flor de la lluvia
irremediablemente va despacio ovillándose.

Ahora que ya conoces que está tu vida hecha
de fragmentos del tiempo y harapos de los días,
el ácido feroz e invisible que derrama el olvido,
corroerá la banal humareda inútil de tu espera.

(De Elogio del olvido 2013-2014)

DE LO EFÍMERO
¿Con qué melancolía brilla la luz que pugna
por poseer los días, y deja, como un revuelo
de pájaros, la incerteza de lo que nos separa,
antes de marchitar su efímera hermosura?

¿Con qué estremecimiento de destello y ceniza
se asoma a las umbrías aguas, en un delgado hilo
de fugitiva aspiración, como un palimpsesto ilegible:
polen denso, infructuoso y vano en el gris de sombra?

¿Con qué desquebrajada salmodia en el vestuario
escaso de la mañana, se extiende desfigurada
en los quicios sin huecos del mármol, y nos dona
el sencillo artilugio del amor, dádiva intransferible

en palabra ninguna, en el presagio inútil del decir?
¿Qué claridad es esa, y cuál es su ensimismamiento,
el incógnito resplandor de su lenguaje que nos une
en ese breve instante concedido a la desmemoria?

Qué incierto todo en esa luz que acabará en aras
de lo que perdimos, en el quebranto de los días,
entre la dura calma del inseguro azar, grado a grado
en el transitorio e inestable sueño del conocimiento.

(De Ebriedad de la luz 2014)

EDAD
Si la averiada máquina del vivir,
pudiera decirte los días
en los que el gozo atraviesa,
con su viciado tráfago
el oropel del mundo,
que ha sobrevivido al estéril
transcurrir de los años,
tan frágiles y veloces,
al misterio que guarda el tiempo
al pasar, un lamento
manará de las voces
que ya tuviste.
Y en la última vuelta
del camino desandado,
cuando barra el aire
los fastos del ayer,
y el confuso ahogo realce
el hueco misterioso del destino,
sentirás el vértigo amargo
de la inequívoca edad.

(De Ebriedad de la luz 2014)

EL PASEO
Vosotros que me veis solitario,
caminar a lo largo del río
en la tarde
y,
en la ciudad vieja,
vagar
solo y absorto entre los monumentos
en la noche,
no me compadezcáis,
no llamad soledad la mía.
Yo estoy en compañía
de mi amigo,
el elegido,
el más amado.

¿No notáis mi escondida sonrisa
y
la sangre, a veces, enrojecer mis mejillas?

Él se anticipa a cada mío deseo:
a cualquier lugar que yo voy
él está allí,
con su sonrisa,
lleno de conocimiento.

Ninguna palabra nos es necesaria,
como la forma del agua
y el hueco de la mano
somos.

Ninguna fealdad nos ofende,
y la turba infame
y malvada,
no nos roza,

Un cono de luz
nos acompaña
allá donde vamos.

Una visión
hermosísima
y única,
en el alba.

(De Ebriedad de la luz 2014)

ELEGÍA
Roland Moreaux

Al fin hablo de ti. El cansancio
de los años no ha carcomido la imagen
que el iluminado venero de tus labios,
estampó en mi tersísima piel.
Hoy me abrazo a tu sombra no ensuciada
por la muerte, hoy te nombro, sacudidas
las manos por tu ausencia, hoy soy menos
que nada mirando un corazón, sombrío
jardín sin extirpadas raíces, hoy te busco
en la austera bebida del recuerdo.
Esta noche hablo de ti a la amargura.

(De Inventario de la felicidad 2011-2012)

PETICIÓN
Te ruego que cuando llegue el averso silencio,
no dejes que mis ojos se cierren de improviso,
recoge con tus manos esa luz que se apaga
e ilumina la imagen de estas breves palabras.

En su encendido tránsito esos últimos versos,
recobrarán su olor y el milagro que fueron,
y aquel afán que tuve por hacerlos más míos
aliviarán mis párpados levemente extinguidos.

Deja que lentamente, en su frío temblando,
te recuerden la música rotunda de mi vida,
pues nunca comprarás con moneda ninguna,
que el olvido no la cubra con deshilachada seda.

(De Elogio del olvido 2013-2014)

Antonio Parra
Poemas

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