NARRAR LA GATA. Rosa Romojaro

Rosa Romojaro

1. MÉNAGE À TROIS

Este deseo
de dar
amor.
Llegó la gata.

Y amor le dimos y ella nos dio amor,
y nos colmó la vida en los atardeceres
mirando al infinito desde el porche.

El sitio era su sitio,
no hubiera habido otro,
como tampoco hubiera
habido más amantes
que aquellos dos amantes
en los que desbordaba
lo que de humano había
en su felinidad:

felicidad de tres amándose entre sí,
mirando al infinito desde el porche.

Sin embargo aquel sitio que era su sitio solo
no era el sitio exclusivo de nuestra humanidad
(de lo que de felino se escondía
en nuestra humanidad),
y acabó la bonanza con los vientos de octubre
y el frío de noviembre,
y la ausencia y la espera
y aun el duelo y la angustia
se adueñaron del porche.
De la casa encontrada.
De bancales y tapias.
El mundo de la gata.
Segunda residencia frente al mar.

2. COSA DE DOS

Pasó la gata al lado de mi cara,
como un viento suave, una brisa de pieles.
Tibios ojos cerrados, mi cara frente al sol,
y, dentro,
el mundo interminable de cacharros y cifras,
de desorden y caos.
Entonces comprendí que la belleza
-así hablaba la gata-
había vuelto a romper
el eslabón de la cadena. Al fin.

3. UNO/ NINGUNO

La gata confundió /el espejo con la ventana,/ y entró.

 

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