De Francisco Torres a Francis Rebajes por Nelson Velázquez y Mónica López

“Rebajes says he owes his success merely to making the most opportunity. “There is no such thing as luck”, he claims. “Probably inherited a craftsman´s skill from my shoemaker father. When I found some tools at my disposal, I took advantage of them”. (Revista Américas, publicada por la Pan America Union, mayo de 1953).

“Rebajes dice que debe su éxito simplemente a haber aprovechado la mejor oportunidad. “No hay nada como la suerte”, afirma. “Probablemente heredé la habilidad del artesano de mi padre zapatero. Cuando encontré algunas herramientas a mi disposición, me aproveché de ellas.””

En esta entrevista que le hacen para la revista Américas, Francisco Rebajes cuenta su historia y la de su familia. Sus padres fueron Antonio Torres Ros (1870, Palma de Mallorca), y Francisca Rebajes (Pujol) de Torres (1877, Ibiza), emigrados a la República Dominicana a comienzos del siglo XX. Fueron cinco hermanos y una hermana, Isabel, que impartía clases de piano en Ciudad Trujillo (nombre de Santo Domingo hasta 1961). Todos los barones se marcharon al extranjero a probar suerte.

Su padre era comerciante y zapatero. Cuenta Rebajes que tuvo la fábrica de zapatos más grande de la isla, aunque no he podido documentarlo, pero dice Rebajes que allí aprendió la manufactura, el arte, trabajar con las manos, crear un objeto, un producto. Cierto es que si ves las obras de joyería de Rebajes, básicamente toma un plano y lo vuelve complejo, lo corta y le da forma, y es lo mismo desde un zapato a una joya.

Pauline, Frank en el centro, su hermano Pedro a la izquierda, y a la derecha otro hermano de Frank (Antonio o Ramón). Nueva York, posterior a 1939. Archivo Peri Shaw.

En 1913, junto a sus dos hermanos mayores, el padre lo mandó a estudiar al Liceo de Barcelona, pero a petición de Frank, sin acabar los estudios porque no soportaba la disciplina ni el uniforme, dejó el Liceo y volvió a la isla. Cuenta que obtuvo el permiso de su padre para marcharse a Estados Unidos. Le dio 300 dólares y unos pantalones largos, que entonces era símbolo de madurez, de hacerse hombre. Cuenta también que ganó la lotería en el barco. Rebajes viaja a los EE.UU. en 1921, cuando tenía 14 años, aunque en el manifiesto naval de entrada de pasajeros a Estados Unidos consta que tiene 24 años, que es estudiante de arquitectura y que va en tránsito por 4 días a visitar a un hermano que suponemos que ya residía allí. Es evidente que tenía intención de quedarse, aunque no lo podía revelar. No está claro si algún hermano residía ya allí, pero para finales de la década de los 20, además de Francisco, estaban Antonio, músico y compositor, y Ramón, pintor y poeta, que no tuvo ningún éxito, aunque vivía como pintor, porque aparece citado a comienzos de la Gran Depresión, a principios de los 30, en un artículo de prensa del Brooklyn Times en una feria de intercambio de arte por comida, y después aparece en un listado federal como receptor de subsidios para artistas. En esa misma lista estaba Jackson Pollock. Frank llega decidido a no quedarse en el entorno dominicano y latino, sino que iba dispuesto a enfrentarse a la ciudad de NY y a buscar suerte. Su intención no fue hacer arte, sino sobrevivir y progresar en la vida. De hecho él comienza trabajando en lo que puede, en cafeterías, supermercados y otros empleos.

Para entonces vivía en Harlem. Se movía con un grupo de intelectuales con tan pocos medios como él. Vestían con la ropa que robaban de los tendederos, dormían en los tejados, pasaban el día en la biblioteca leyendo y conversando sobre Apollinaire, Poe, Swinburne, Whitman, y ganaban algo de dinero, bien escribiendo poesía o dedicándose a lo que podían, e incluso, como él cuenta, dedicándose al “panhandling”, a mendigar. Pero por esos avatares de la vida que uno sabe aprovechar, realiza unas piezas de orfebrería en cobre que consigue vender, y monta su primer taller.

Una de las tiendas de Rebajes, ubicada en en número 182 de West 4th Street de Greenwich Village, Nueva York. Últimos años de la década de los 30. A la izquierda, el artista Antonio Gattorno, a la derecha Frank Rebajes, al fondo Pauline. Archivo Peri Shaw. Información de Nelson Velázquez.

“En ese momento, mi padre, Enrique Riverón, trabajaba como dibujante para una revista de cine en español. Una noche, él y un amigo estaban dando un paseo por el pueblo (Greenwich Village), pasaron junto a un espacio entre dos edificios. Miraron dentro, y vieron a un hombre joven y una mujer sentados en el suelo, golpeando un yunque para trabajar el cobre. Cuando Rebajes vio a los dos hombres, se levantó y les invitó a entrar para mostrarles su obra. Papá quería comprar algo, pero Frank insistió en darle un cenicero con forma de pez”. Patricia Riverón Lee.

El Rebajes orfebre realizó una carrera asombrosa. Sus diseños se conocían y se vendían. Cambió de local sus tiendas en Greenwich Village, cada vez más amplios y mejores, diseñando sus interiores, hasta que en 1941, con 34 años, conquistó la 5ª Avenida en el corazón de Nueva York, con una joyería de diseño vanguardista, que apareció reseñada en muchas revistas de la época. También experimentó con la arquitectura y con el arte. Realizó exhibiciones en sus tiendas y le encargaron para la Feria Mundial de Nueva York de 1939 seis murales metálicos iluminados, que representaban las artes, que realizó para el pabellón del teatro del edificio Federal de Estados Unidos. Ese año se trajo a su hermano Pedro desde la República Dominicana, para que trabajara con él en el taller de joyería. Dos años antes ya había expuesto en varios museos. Su entorno de amistades fue principalmente la bohemia artística de Nueva York. La latina, con pintores como el mejicano José Clemente Orozco, las visitas de Rufino Tamayo, o los cubanos Enrique Riverón, Antonio Gattorno y Mario Carreño, que le llevaron a viajar algunas veces a Cuba, trabando amistad con artistas como Wilfredo Lamb y Felipe Orlando. Fue buen amigo de Enrique Espinoza, a quien visitaba. Tuvo amistad con personalidades del mundo del arte como Néstor Almendros, Max Ernst, Peggy Gugenheim o Jackson Pollock. En fin, ahora era Francis Rebajes, aunque todos le llamaban Frank, como a él le gustaba.

“He has Anglicized his first name to Francis, and in opposition to Spanish costum, used his mother´s family name (for business reasons) rather than his father´s. He explains is this way: Having a simple name in business is no good. I use “Rebajes” because is more complicated than Torres, especially the pronunciation.” (Revista Américas).

“Él se americanizó el nombre a Francis, y a diferencia de la costumbre española, usó el apellido de su madre (por razones de negocios) más que el de su padre. Explica por qué: “Tener un nombre sencillo en los negocios no es bueno. Uso Rebajes porque es más complicado que Torres, especialmente en la pronunciación””.

De las primeras series de piezas de orfebrería que realizó Rebajes. Cobre. Comienzos de los años 30. Archivo Peri Shaw.

Nelson Velázquez (Santo Domingo), arquitecto.
A través de la revista dominicana Archivos Arquitectura Antillana,
comenzó hace años una investigación sobre Rebajes,
con idea de recuperar su figura en su lugar de origen.

De Francisco Rebajes a Francis Rebaxes
NELSON VELÁZQUEZ/MÓNICA LÓPEZ

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